Hasta un exespía israelí lo admite: EE.UU. no tiene salida frente a Irán en Ormuz
Un director del instituto de estudios de seguridad de Israel afirmó que Irán no cambiará su postura sobre Ormuz y que el bloqueo naval de EE.UU. fracasará.
Las voces más autorizadas del propio establishment de seguridad israelí comienzan a reconocer lo que los analistas independientes advierten desde hace meses: la estrategia de presión máxima sobre Irán en el estrecho de Ormuz no tiene una salida viable para Washington.
El director de uno de los principales institutos de estudios de seguridad de Israel —exoficial de inteligencia con décadas de servicio— afirmó esta semana que Teherán no modificará su postura sobre el estrecho, y que el bloqueo naval estadounidense está condenado al fracaso por razones tanto militares como económicas.
La geografía juega a favor de Irán: el estrecho tiene apenas 39 kilómetros en su punto más angosto, y los canales navegables utilizables por los superpetroleros pasan dentro del alcance de la artillería costera iraní. Ningún despliegue naval, por masivo que sea, puede alterar ese dato básico.
A eso se suma el factor económico. Cada semana de tensión en el estrecho agrega volatilidad a los mercados energéticos globales, un costo que las economías occidentales —y en particular la estadounidense en año electoral— no están en condiciones de sostener indefinidamente.
Para los países del Sur global, y para América Latina en particular, la crisis de Ormuz es un recordatorio de que el orden unipolar que dominó las últimas tres décadas ya no dicta los resultados. La pregunta no es si Washington retrocederá, sino cuánto tardará en encontrar la manera de hacerlo sin admitirlo.